martes, 21 de junio de 2011

El segundo libro de MV


Aunque casi nadie lo recuerda, LA NIEBLA es el segundo libro que publica Mauricio Valenzuela. El primero, editado en unas ediciones económicas que circularon en fotocopias en la década del 80 y convertido ahora en un precioso objeto de culto, fue una iniciativa del fotógrafo Felipe Riobó (también prestigioso psiquiatra, como solemos recurrentemente decir cuando nos referimos a él).
Felipe Riobó, cuyo aspecto me recordó a Orson Welles, acudió ayer con toda su bonhomía al barrio República. Nos juntamos a almorzar con la excusa de preparar la actividad de este jueves. En medio de una gratísima conversación, fuimos testigos del emocionante reencuentro entre Riobó y Valenzuela, quienes formaban junto a Claudio Bertoni, una sociedad inquebratamble de amigos y amantes de la fotografía.
Haciendo historia y tratando de unir cabos (lo que no deja ser motivo de orgullo para los visitantes), Felipe remomoró el frío recibimiento con el que aquella iniciativa editorial fue recibida en su época, cómo el esfuerzo estuvo a un tris de pasar completamente desapercibido.
Mauricio contrastaba esta situación con la ocurrida recientemente, cuando el fotógrafo inglés de Magnum Martin Parr, gran conocedor y coleccionista de libros de fotografía, se interesó por aquel ejemplar.
Tengo la versión en PDF de aquel primer libro. Hay mucho talento en esas páginas, que se arman como un dispositivo de belleza extraordinaria para potenciar la obra de Mauricio Valenzuela. Hay además una inteligencia preclara en la edición, arriesgada y valiente, fresca y original, jugada y de resultados fantásticos.
De todo esto y varias cosas más se hablará este jueves en el GAM (la cita es a las 19:00 horas) cuando nos juntemos para darle la bienvenida a LA NIEBLA. Felipe Riobó será el maestro de ceremonias de este encuentro, en el que estamos dispuestos a que pase cualquier cosa. Todo menos aburrirnos.

miércoles, 15 de junio de 2011

El río Mapocho desemboca en Francia






Cada vez que editamos un libro estamos haciendo una apuesta firme por un autor y su trabajo. Consideramos que su obra merece la pena, que es urgente y necesario mostrarla en las mejores condiciones. Lo hacemos fundamentalmente porque queremos compartir ese placer con los demás, con el resto del mundo.
Por la misma razón sentimos una gran satisfacción cuando ese trabajo es apreciado por más gente, cuando viaja a lugares remotos (y esa es la vocación íntima de los libros de LA VISITA, que llegan y se van, que circulan de mano en mano) a encontrarse con nuevos ojos.
¿Y a qué viene todo este preámbulo? Bueno pues hacemos esta humilde declaración de principios a propósito de una gran muestra fotográfica, con algunos de los mejores exponentes de la fotografía de Chile, en Nîmes, Francia. Entre el selecto grupo estaban Zaida González, figura rutilante de la escena latinoamericana, y un fotógrafo que cultiva el perfil bajo, Mauricio Quezada.
ZG viajó al sur galo acompañando a su gran exposición retrospectiva en la galería NEGPOS en la misma ciudad. La autora de LAS NOVIAS DE ANTONIO presentará próximamente su libro con sus once años de trabajo artístico. A petición nuestra Zaida ofició de corresponsal para el blog de nuestro proyecto editorial.
Las imágenes que acompañan esta entrada dan perfecta cuenta del montaje de EL RÍO en este conjunto de exhibiciones, enmarcadas en el evento de la Primavera Fotográfica.
Ojalá podamos ver próximamente el trabajo de Mauricio Valenzulea en el libro LA NIEBLA, que el próximo jueves se presenta en público (23 de junio, a las 19:00 horas, en el GAM), reflejado en las pupilas de algún amigo desconocido.

lunes, 13 de junio de 2011

Te lo doy firmado


Por fin tengo ya mi ejemplar de LA NIEBLA firmado por Mauricio Valenzuela. El autor me lo entregó hace unas semanas en el trascurso de una fiesta en el ALPES, la escuela de fotografía en la que nos conocimos en 1999 y en la que todavía ambos ejercemos la docencia. Somos compañeros y compartimos, junto a varios más, una postura respecto a la enseñanza de la fotografía. Aquel día, en la entrañable casona de al calle República, sonaba casualmente música chilena de la década del 80.
El libro autografiado ocupa ya un lugar privilegiado en la biblioteca y es un gran regalo que viene a cerrar felizmente una conversación que se abrió hace aproximadamente un año cuando este minúsculo sello editorial decidió que las fotos de MV tenían que ser las protagonistas del nuevo título de la colección.
Este lujo estará al alcance de todos, siguiendo lo que viene a ser un principio esencial de este proyecto: todos tenemos derecho a gozar de lo bueno, en muy pocos días más. Este jueves, 23 de junio, nos juntaremos a las 19:00 horas en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) para celebrar en un acto, que imaginamos emotivo y sencillo, el lanzamiento de este nuevo libro.
El maestro de ceremonias será el mítico Felipe Riobó, fotógrafo y psiquiatra, quien conformaba junto a Claudio Bertoni y el propio Mauricio Valenzuela un grupo de amigos que se entendía creativa y personalmente.
La junta del jueves será una ocasión imperdible para activar la materia gris, de un color gris niebla esta vez, y para que todos puedan llevarse su ejemplar autografiado. Mauricio ya pidió litros de tinta para su pluma.

martes, 7 de junio de 2011

Pues yo aquí veo un barco


Fue la imagen más debatida de la serie. El comité editorial que participó en la edición de LA NIEBLA (integrado para la ocasión por Rodrigo Gómez Rovira, Miguel Ángel Larrea, Antonio de la Fuente, Carla Möller y Miguel Ángel Felipe) no dudaba tanto de su inclusión y pertinencia como de su ubicación y sobre todo de su tamaño en el libro. Se argumentaba, con peso, que la sutileza delgada de la imagen corría el riesgo de irse al traste con una mala impresión. Estos debates aparecen materializados en las maquetas previas que llevaron al resultado final.
El propio autor, Mauricio Valenzuela, la situó como indicador del rigor con el que el comité había trabajado. "Extraordinario, no hay concesiones a nada", afirmó en su momento. Ni concesiones, ni facilismos. La imagen que da fin a la serie, una doble página abrumadora, es el estado más elevado al que se puede llevar la niebla como tema, un estupendo final para el recorrido por una ciudad de atmósfera angustiante. Está en la frontera imprecisa en la que las imágenes fotográficas dejan de ser figurativas antes de caer en el abismo estético de la abstracción más absoluta.
No hay mejores críticos que los que a diario nos rodean. El fotógrafo Willy Gómez, un amigo fiel de LA VISITA, conversador entusiata y terapéutico, amen de ameno compañero de trabajo, fue una vez más uno de los primeros en revisar el libro apenas salió de imprenta. Hizo el recorrido por todas sus páginas antes de recalar en la doble página mencionada, donde sus ojos escrutaban alguna verdad. Su interlocutor trató de enviarle alguna ayuda aduciendo que todo hacía pensar que se trataba del lecho del río Mapocho. Su respuesta conmueve y ayuda: "pues yo aquí veo un barco".

jueves, 12 de mayo de 2011

El placer de lo físico



El libro LA NIEBLA de Mauricio Valenzuela tiene ya unas dimensiones reales (altura, anchura y profundidad) y existe como objeto físico. Así se observa en el par de imágenes que acompañan esta entrada, en las que fotografiamos el ejemplar número uno, entregado por la imprenta en las pruebas de encuadernación.
Por lo tanto se puede experimentar ya el placer inmenso de notar su peso en las manos, escuchar el sonido de su páginas, sentir el tacto del papel, sus variaciones entre el interior y las tapas. Y en estas últimas, la textura diferente entre el interior y el exterior. Como bien sugería Antonio de la Fuente, autor del flamante prólogo interior, son irrefrenables las ganas de "tomarle el olor" al libro.
En estos tiempos de publicaciones virtuales, y la nuestra está ya a disposición de quien quiera verla, es factible simular su recorrido. Se simula el viaje como se simulan los orgasmos, ¡cuánta tristeza insoportable!, pero nada iguala al cúmulo de sensaciones que supone tenerlo en las manos y disfrutar de él, de su tridimensionalidad gloriosa en el espacio. Nada supera a gozarlo sin depender de energía eléctrica alguna, sin tener que estar necesaria y permanentemente enchufados.
Y ahora sólo queremos que este placer nuestro sea general y compartido.

jueves, 5 de mayo de 2011

La pelota no ha tocado suelo


Lo habíamos anunciado y ahora por fin se desvela el misterio. Esta es la fotografía original, seriada y autografiada por Mauricio Valenzuela que recibirán todos los que ya se han sumado a la preventa. También los que lo hagan, hasta completar los cien primeros ejemplares, antes de que el libro se presente y se entregue a sus destinatarios. Si aún no lo has hecho, todavía hay tiempo (y fotos), envía tu correo reservando tu ejemplar a edicioneslavisita@gmail.com.
La imagen, no incluida entre las que se publican en el libro, tiene más o menos el mismo tamaño (13x18 centímetros) que la que entregamos en la preventa anterior de Zaida González, y pertenece a una serie de la misma época (los agitados años 80) que las imágenes de LA NIEBLA. Fueron tomadas con una cámara argentina que circuló por Chile en esa época con lente de plástico, que lograba imágenes misteriosamente difusas. Resultan perfectas para esa mirada metafórica de MV, testigo singular de una época extraordinariamente convulsa política y socialmente.
Un grupo de niños juega en lo que parece un patio de colegio. Algunos de ellos quedó para siempre congelado en su salto infantil. La escena provoca esa fascinación rara que tienen las buenas fotografías que nos permiten ver cosas imposibles de ser observadas con el ojo desnudo. También nos hace recordar esos versos atribuidos a Dylan Thomas: "La pelota que lancé cuando era niño / todavía no ha tocado suelo".

viernes, 29 de abril de 2011

Silencio, se imprime







Vivimos intensamente una semana agitada y feliz. El miércoles pasado nos llamaban a media mañana para acudir de urgencia a la imprenta ante el aviso de que estaban a punto de tirar la primer plancha del libro de Mauricio Valenzuela, a la que había que dar el visto bueno. Nos encontramos con el autor, después de quebrar abruptamente nuestras rutinas y cotidianeidades, en la esquina de Carmen con Ñuble, desde donde el auto empredió vuelo al sur de Santiago.
Es difícil describir la emoción de la situación. MV, con atuendo de rockero en gira, miraba sus fotos impresas con indisimulada alegría, haciendo oportunos comentarios respecto a los ajustes finos, al necesario último toque. Una de sus mayores preocupaciones fue hacerle sentir al operario de la Heidelberg Speedmaster cuál era el sentido final de esas imágenes, cuándo y en qué circunstancias habían sido tomadas, cuánta biografía, memoria y dolor se esconde tras ellas. Y cómo había que refejar todo eso en las páginas de LA NIEBLA.
Después de varias pruebas, cambios de planchas y comentarios de todos los que allí mirábamos, llegamos a un resultado que pareció satisfactorio, que se acercaba al máximo a lo que se buscaba y el autor pudo estampar feliz su autógrafo sobre el pliego.
Ayer, sin la presencia del autor pero con la mirada atenta y preocupadas de sus editores, se repitió la ceremonia con los otros dos pliegos que faltaban y el próximo lunes confiamos en hacer lo propio en las pruebas del barniz con reserva que lucirá sobre las imágenes, que deberá levantarlas del couché opaco de la página.
Todos los pasos en la construcción de un libro, objeto sagrado dentro de nuestra cultura, amenazado de extinción además, son importantísimos. Caerse en cualquier etapa afecta al resultado. La impresión es un asunto clave en el caso de las fotografías. Contenemos la respiración. Falta poco para el momento final y nos concetramos a fondo en ello. Silencio, se imprime.